Identificador: TFG:10100
Autores: Brunet Luque, Meritxell
Resumen:
Antecedentes/Objetivo: La multimorbilidad entre trastornos de la conducta alimentaria (TCA), depresión y alteraciones gastrointestinales representa un reto clínico creciente en población joven. La evidencia sugiere una posible interacción bidireccional a través del eje intestino-cerebro, donde la disbiosis intestinal podría influir tanto en la salud digestiva como en la psicopatología. El objetivo de este trabajo es analizar la relación entre TCA, depresión y microbiota intestinal, con el fin de diseñar un abordaje nutricional integral e individualizado en una paciente con anorexia nerviosa, depresión y sintomatología digestiva crónica. Metodología: Se plantea una pregunta de investigación a partir de una un caso clínico hipotético de una paciente adulta joven con antecedentes de anorexia nerviosa, recaídas recurrentes y diagnóstico actual de depresión, acompañada de sintomatología digestiva crónica, intolerancias alimentarias y sospecha de disbiosis intestinal. Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica sobre la fisiopatología y abordaje dieto-terapéutico de los TCA y la depresión, así como su interacción con microbiota intestinal y eje intestino-cerebro. Resultados: Se desarrolló una propuesta de abordaje dieto-terapéutico para el caso clínico propuesto. El caso clínico se presenta incluyendo una valoración nutricional completa mediante historia clínica, recordatorio dietético, cuestionarios alimentarios, análisis bioquímico, pruebas de intolerancias a alimentos y evaluación antropométrica, funcional y psicológica. Se propone una intervención nutricional progresiva (dieta FODMAP estructurada, reintroducción gradual, soporte de microbiota, educación alimentaria y dieta mediterránea) permite mejorar sintomatología digestiva, estabilidad clínica y adherencia. Conclusiones: Los resultados apoyan la existencia de una interacción compleja entre TCA, depresión y disbiosis intestinal, mediada por el eje intestino-cerebro. La alteración de la microbiota y los déficits nutricionales podrían contribuir tanto a la sintomatología digestiva como al mantenimiento de síntomas psicológicos. Un abordaje nutricional individualizado, progresivo y multidisciplinar parece clave para mejorar la evolución clínica, aunque se requiere más evidencia para establecer relaciones causales definitivas.