Identificador: TFG:2095
Autores: Sousa Cifre, Sandra
Resumen:
Introducción: Existe una clara asociación entre el consumo de cannabis y los trastornos mentales, sobre todo, cuando su consumo ha sido precoz, repetitivo y prolongado. Actualmente, la baja percepción de riesgo y la fácil disponibilidad del cannabis hace qué más adolescentes lo consuman. La prevención primaria tiene un papel fundamental para prevenir el consumo de cannabis, alargando su edad de inicio o evitando su consumo. Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica de artículos en inglés y español publicados en las bases de datos Cinahl, PubMed, Scopus, ÍnDICEs-CSIC y Dialnet Plus; teniendo en cuenta los principios establecidos de la declaración PRISMA. Resultados: De los 83 artículos identificados en las bases de datos, solo 12 fueron utilizados en nuestro estudio por cumplir los criterios de inclusión y exclusión establecidos. De estos, se evaluaron 13 intervenciones qué se basan en: la influencia social, sesiones con y sin material didáctico, entrevistas motivacionales, sesiones con un terapeuta y sesiones impartidas vía internet; todas ellas con diferentes metodologías, muestras, tiempo o instrumentos de medida. Sin embargo, 9 de estas intervenciones han demostrado su eficacia, pese a que algunas de ellas sólo se han evaluado a corto plazo. Conclusión: Aunque la evidencia científica confirme que el consumo de cannabis es un factor de riesgo en desarrollo de trastornos mentales, deberíamos investigar más sobre la eficacia de las intervenciones que pretenden reducir el consumo de cannabis. Es fundamental para mejorar la salud publica seguir promoviendo estas 6 intervenciones, evaluar los resultados obtenidos y difundir los hallazgos para futuras investigaciones.