Identificador: TFG:787
Autores: Rodríguez Vazquez, Adoración
Resumen:
RESUMEN El profesional sanitario está presente en todas las etapas del ciclo vital de la persona y cada vez con más frecuencia en el momento de su fallecimiento. La muerte en la actualidad acontece dentro de un contexto hospitalario en el 60% de las ocasiones. Esta muerte institucionalizada y medicalizada es una muerte pública, fría, distante y totalmente despersonalizada. Los sentimientos y emociones afectan de manera directa al profesional de enfermería al convivir cada día de su vida con el sufrimiento y la muerte de otro ser humano. En numerosas ocasiones es el personal de enfermería el que primero detecta que el paciente se encuentra en situación de últimos días, estas situaciones crea en ellos una sensación de impotencia a no ser tenidos en cuenta en la toma de decisiones, ni cuando no pueden expresar su opinión profesional para limitar el esfuerzo terapéutico cuando este no beneficia al paciente y solo prolonga su agonía. Evitar la obstinación terapéutica, adecuar los cuidados hacia unos cuidados paliativos, enfocarlos dentro de un trabajo multidisciplinar, teniendo en cuenta todas las esferas de la persona, física, psíquica, social y emocional. Implicar al paciente y a la familia dentro de la toma de la toma de decisiones, dar validez al documento de voluntades anticipadas y al derecho a tener una muerte digna, son asignaturas pendiente dentro de los cuidados al paciente moribundo en las unidades asistenciales de un hospital público de nivel terciario, donde la muerte es vivida como un fracaso terapéutico y no como la etapa final del ciclo vital de cada ser humano. Por este motivo se hace necesaria una formación adecuada de todos los profesionales sanitarios para asegurar unos cuidados que garanticen una calidad de vida y una calidad de muerte al paciente que se encuentra en situación de últimos días.